Primeros meses
A estas alturas, y muy sinceramente, ya no recuerdo si se lo dijimos a ella. Es probable porque mi hermano menor es el que siempre dice: "La verdad es la verdad ".
La cosa es que nunca se vio ni sobresalta, ni sorprendida, ni nada de nada. Los meses siguieron avanzando y ella y sus cambios de humor, delirios de persecución, olvidos varios, como el gas dado, el agua corriente nos obligaron a seguirla en todo momento, pero ella... su mente más bien, aunque más loquita, no era nada de lesa, se daba cuenta de la vigilancia y buscaba formas de evadirla.
Y no paraba en todo el día y a veces en las noches... ni pensar en dormir nuestras ocho horas sagradas.
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